Los listillos de Microsolf andan por ahí sueltos intentanto con su exprimidora sacar pasta de mis bolsillos. Así que tararí que te vi. Ya buscaré el medio de no pasar por caja. Aquí mi texto de hoy si es que no podéis oírlo:
No hay grajos que
vuelen sobre nuestra parcela, por aquello de que cuando el grajo vuela bajo
hace un frío del carajo, pero sí, hace un frío del carajo. Así que no me lo he
pensado dos veces y he sustituido el rastrillo y la motosierra por el
confortable calor de mi cabaña.
Lo he escrito por aquí
no pocas veces. Un servidor escribe de oído y al ritmo de lo que el ánimo le
dicte. No entiendo de política, no tengo especiales conocimientos de
psiquiatría, ni de un saco de asuntos más, pero es que a veces tengo un
gusanillo por dentro que vamos, termina por agitar las yemas de mis dedos y
éstas no tienen más remedio que ponerse en movimiento. Decía que ni puta idea
de casi nada, pero que sin embargo algo, sí, pretendo conocer a través de eso que
llaman sentido común, algo sé de lo que es moral y lo que no es; sé distinguir
a los canallas, a los asesinos, a los codiciosos y, en estos últimos tiempos, a
los psicópatas. Y de estas cosas que sé y he aprendido durante años, deduzco
que siempre a lo largo de la historia de la “civilización” todos esos asesinos,
canallas, codiciosos han tergiversado el relato histórico dejando fuera del
espeso ropaje de los libros de historia las muchas y verdaderas razones del
hacer de la clase dominante. Y eso sería poco si la infamia no se hubiera
disfrazado siempre al punto de hacer de toda la canallada de la historia
admirados próceres, geniales militares. Stendhal fue un admirador profundo de Napoleón
Bonaparte, en Rojo y Negro, sin más,
Julien, el protagonista, idolatra a Napoleón. El mundo admira a Alejandro
Magno; en una ocasión leyendo al preclaro José Antonio Marina, tan luminoso él
y del que tanto aprendí, se refería a Felipe II como una persona altamente
admirable por esto o por lo otro. Existen tantos personajes execrables en la
historia, tantos países que viven bajo la aureola de la excelencia, de la
grandeza, y que fueron auténticos asesinos, abominables personajes que a lo
único que atendían era a la codicia y a la expansión de su territorio, que uno se
admira de que todavía hoy quieran celebrarlos como lumbreras de nuestra
civilización. En este sentido tiene cojones que en España quiera celebrarse
Como siempre, cosas
veredes, amigo Sancho. ¿Recordamos, por ejemplo, lo que supuso de muerte y
horror en todo el mundo la actuación del Imperio Británico, la de Francia en
Argelia, la colonización española, la pretendida conquista de Rusia por
Napoleón, la colonización y robo de los recursos en el continente africano, las
sistemáticas guerras de Estados Unidos encaminadas a robar recursos energéticos
ajenos? Las acciones de Bélgica en Centro África quizás merezcan una
consideración especial como ejemplo de los que se cuece en la médula de
¿Qué hizo el mundo,
Europa, durante mucho tiempo? Mirar para otro lado. Ahora: sí, bueno, es que
Maduro era muy malo… Es que Sadam Huseim era el diablo, es que Noriega más de
lo mismo, es que… ¿Quién puede dudar de que nuestro mundo vive acaso con mañas
más sofisticadas un comportamiento similar? ¿Quién puede dudar de que los
políticos responsables de
Esta mañana el amigo
Paco –si aquí hace un frío del carajo qué se yo el que hará allá por su casa en
Hoyos del Espino–, se encontraba optimista. Me mandaba algunas líneas entre las
que decía que “Hoy tengo el día optimista. Creo que a Trump le queda un año de
decir y hacer barbaridades”. La verdad es que yo no estaba nada optimista.
Estando en manos de un psicópata, Mister PorMisCojones, es difícil saber qué
nos espera. Le decía a Paco que escucho con cierta regularidad en Youtube a
Richard Wolff, las entrevistas de Glenn Diesen, Jeffrey Sachs, Varoufakis y
algún otro y en general les encuentro optimistas en exceso sobre el desastre
que espera a Estados Unidos después de las bravuconadas de Mister
PorMisCojones, demasiado optimistas (y ojalá me equivoque). Ni ese mundo
multipolar que anuncian con el crecimiento de los BRICS, ni el deterioro del
dólar por el uso de otras monedas, ni la deuda pública de EEUU me tranquilizan.
No sé, yo no soy tan optimista, el aparato armamentístico y logístico de que
dispone este psicópata y la anuencia de los republicanos a todas estas
barbaridades y en general, creo, de una cierta mayoría en el país, más la
tibieza y estupidez de los responsables de
La codicia ilimitada,
que siempre ha mandado en el mundo desde los tiempos de Alejandro Magno, crece
y crece haciendo que el planeta se acerque cada vez más al desastre final.
Stephen Hawking vaticinó que los riesgos que se presentan en los próximos 100
años acabarían probablemente con la humanidad, descartaba que nuestra
civilización perdurara más allá de un milenio. La irrupción de Mister
PorMisCojones en la esfera política mundial es el gran catalizador que puede
precipitar una reacción en cadena en la que el mundo entero puede saltar por
los aires. Ójala el amigo Paco tenga razón y al Pato Donald le quede un año de
decir y hacer barbaridades.
El mister Testículos que mencionas, en realidad yo creo que es un pobre hombre pagado de sí mismo, uno de esos personajes que durante toda su vida han tenido acceso a dinero fácil y en exceso. Esas circunstancias no favorecen una progresión del ser humano en condiciones de honorabilidad, como demuestran sus relaciones personales con prostitutas y, sobre todo, con personajes como Jeffrey Epstein, conocido proxeneta, cuando no pederasta. Este tipo de convivencias, extendidas a lo largo de una década, aunque judicialmente no se haya podido demostrar ninguna vinculación con el delito por parte del míster, "tiempo al tiempo", sí dejan al descubierto el tipo de moral del individuo. Como dice el refrán: "Dime con quién andas y te diré quién eres".
ResponderEliminarQue un "pobre hombre" como dices ascienda a semejante cargo apunta a una tesis que sigo manteniendo desde hace mucho tiempo. En el principio de la causalidad de los problemas que vivimos en la actualidad se encuentra el comportamiento de una mayoría de votantes. Milei, Bolsonaro, Trump, Netanhayu, la IDA, tantos, seres todos ellos despreciables, ascienden al poder aupados no por una clase conservadora, que en su derecho está de defender sus privilegios, sino por una mayoría que ni sabe ni piensa y que es el caladero en el que esta gente echa sus redes.
EliminarEstas son las incongruencias del sistema democrático que "disfrutamos".
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