lunes, 6 de julio de 2026

Una mirada fisiognómica

 


6/06/2026 

Una cosa buena que tienen los viajes es que tarde o temprano suscitan reflexiones y observaciones que estando en casa no se producirían. Jünger está de crucero por el mundo y por tanto su diario es prolijo en esos días.  

Tengo ante  su libro Pasados los setenta . El ventilador ronronea con toda su fuerza. Hace realmente calor hoy. Llevo un rato contemplando la portada en donde Jünger observa sobre su dedo pulgar un insecto, probablemente una mantis religiosa. Jünger está de viaje 

No me decido a continuar la lectura, miro fuera el campo soportando el bochornoso calor de la tarde mientras mi pensamiento va de aquí para allá, especialmente dándole vueltas a las posibilidades de la edad mientras recuerdo las últimas páginas leídas, Jünger y su esposa embarcados en un crucero que les lleva alrededor del mundo. El libro es una mirada contemplativa sobre la vida en donde se mezcla lo cotidiano y lo trascendente y en donde la naturaleza está constantemente presente. Los bosques, los jardines, los insectos —era un gran entomólogo— y las estaciones del año aparecen en su libro una y otra vez como fuente de conocimiento 

Quizás su lectura tenga que ver con la indagación sobre la edad en que me encuentro estos díasQuerría estar dentro de la piel de este autor cuando tenía mi edad, en la de él, en la de Carlos Soria o en la de Eduardo Martínez de Pisón. Es como si hasta ahora no hubiera sido consciente del significado real que supone cumplir ochenta años y ahora repentinamente quisiera acercarme a esa edad como buscando acomodo en ella con todo lo que ello pueda significarJünger apenas habla sobre su edad en lo que llevo leído. Es un hombre inquieto preocupado especialmente por asuntos relacionados con la cultura, el arte o la naturaleza. Parece vivir completamente al día, en el presente.  

Un asunto que me llama últimamente la atención es su referencia a la fisiognómica, un término que en absoluto conocía de antes y que se define como el intento de  descubrir el carácter profundo de las personas, los objetos y las épocas a partir de su aspecto exterior, de los gestos de los detallesUna mirada científica pregunta: «¿Qué es esto?», mientras que la mirada fisiognómica pregunta: «¿Qué revela esto de su naturaleza más profunda?». El término es realmente seductor porque apuntapor encima de una mirada superficial del mundo y sus hechos, a aquello que depurado del entorno social, político o económico del momento, constituye parte esencial del pensar y el vivir. Contemplado reducido el mundo a medida y número, al imperio de la razón, la realidad global se empobrece, de ahí que contemplar el mundo desde una mirada fisiognómica buscando el sentido profundo de las cosasse convierta en una mirada necesaria cuando uno pretende convivir con una realidad que no se esfume entre las venalidades del mundo que nos envuelve. Mirada profunda que no por ello ha de substraerse a la ciencia y que invita ampliar nuestra capacidad para acercarnos a una realidad que la ciencia por si sola no puede abarcar.  

¿Que qué tiene que ver esto con las posibilidades de la edad que mencionaba al principio? De entradapor mucho que se diga que el futuro no existe, que sólo es real el presente, lo cierto es que no es fácil vivir sin una visión aproximada de qué podremos hacer con nuestras vidas sin salir de la incertidumbre de lo que nos espera mañana o de las posibilidades que el futuro próximo nos ofrece. Profundizar más hondo en el significado de nuestros actos, de los cambios profundos que se producen en el mundo, de los porqués que nos mueven constantemente al acercarnos a la comprensión de la realidadunido a la dinámica que nos empuja a apreciar la vida como un regalo, podrá, sin lugar a dudas, ponernos en una situación mucho más favorable a la de quien ve pasar los días como el pasajero del tren que mira distraído tras la ventanilla el tránsito de un paisaje corriente.  

En fin…  

 

 

 

 

 

 


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