sábado, 4 de julio de 2026

En busca de una síntesis

 


4/07/2026

Creo que hablamos en alguna ocasión anterior de Einstein, le digo a Muñiz que comenta el post de ayer tachando de misógino y deshumanizante el documento que escribiera Einstein a su mujer. En este personaje la razón y la moral entran en conflicto, le digo. Yo, que últimamente veo el mundo desde mi pinar matinal y que apenas ojeo la prensa, que me siento en cierto modo como esos personajes, políticos, personajes de la cultura, que durante la dinastía Yuan y Ming era corriente que  se retiraran a pequeñas cabañas perdidas en las montañas, voy teniendo una visión del mundo que me dispone a ver la realidad desde una perspectiva que cada vez está más lejos de ese “progreso” desorbitado en donde perder los papeles y la perspectiva sobre la vida está a la orden del día. Defiendo la necesidad del equilibrio entre razón e imaginación, sin embargo sigo pensando que en ocasiones ciertas comprensiones, el acceso a ciertos conocimientos maduran más que se fabrican. Lo que implica poder dedicar regularmente cierta cantidad de tiempo a los porqués de la propia vida y de lo que hacemos. Reflexionar, meditar, se me aparecen como indispensables elementos con los que caminar día a día. Cuando ojeo los periódicos y considero las principales noticias del día, raramente me encuentro con algo que pueda incitarme al ejemplo, más bien lo común es encontrarse con un revoltijo de mierda y de intereses de una y otra parte.

La idea del retiro, de la reflexión, tiene raíces muy antiguas y bebe, en Oriente, de las grandes corrientes del taoísmo y el confucionismo. Nuestra literatura está llena de ese chispazo que hace de la percepción de la realidad un cuestionamiento. Calderón, San Juan de la Cruz o el Thaurau de Walden son un ejemplo de ello. Un cuestionamiento que parece estar totalmente ausente de la dinámica conceptual de las tendencias generales del mundo en donde el beneficio y el poder son dos ejes indispensables sobre los que gira nuestra avanzada modernidad.           .

Hoy imaginar la vida del planeta desde la perspectiva de Elon Musk, Jeff Bezos, de Mark Zuckerberg o del imbécil de Trump empobrece lamentablemente la condición del ser humano que debe dejar a un lado su humanidad para hacerse depredador y acumulador de riqueza y poder. Le pregunto al ChatGpt qué cree él que debería interesar al ser humano, por cuáles deberían ser los principales valores a considerar por éstos y, sucintamente me responde, en este orden, que comprender la realidad, vivir éticamente, amar y ser amado, desarrollar las propias capacidades, contribuir al mundo, contemplar y disfrutar la belleza, buscar la serenidad y por último aceptar la finitud; y  añade sobre esta última que saber que somos mortales da perspectiva sobre la vida; muchas preocupaciones cambian de tamaño cuando recordamos que nuestra existencia es limitada. Es una lista acaso cuestionable, pero que refleja, por contraste, comparándolo con lo que realmente sucede (siempre en términos generales) en el mundo, lo lejos que estamos de los valores esenciales.

A veces el amigo Muñiz me ha inducido a considerar, a dar a la razón mayor peso del que yo entiendo que tiene; digamos que para llegar a la comprensión de la realidad, más o menos, prefiero el concepto de madurar a aquel otro que sigue puntualmente el sendero de la razón. Me explico. Nuestras ideas, nuestra concepción de la realidad, son con frecuencia concepciones informes que necesitan esclarecerse y ordenarse. No se produce una comprensión de una realidad, generalmente, en un punto concreto de la reflexión, sino que ésta requiere un merodeo de acá para allá, un ir y venir, un considerar que en cierto momento puede llegar a madurar no tanto siguiendo el hilo de un razonamiento, como un proceso de maduración. Uno va cumpliendo muchos años, muchos, y la idea que tienes de ciertas realidades globales provienen más de un proceso de maduración que otra cosa. No fabricamos un producto siguiendo una línea parecida a la de los silogismos, sino que la comprensión se nos impone en un largo proceso de maduración. Esto recuerda una observación atribuida al taoísmo: no se trata de conquistar la verdad, sino de disponerse para que la verdad pueda revelarse por sí misma. Es curioso, pero el planteamiento, en otro orden de cosas, se parece a aquella idea de Brancusi que decía que para crear algo era necesario, más que otra cosa, ponerse en la situación de… Y ya puestos podría nombrar a autores que aparecen estos días en mi blog. Tanto en  Stefan Zweig como en Atahualpa Yupanqui aparece en ellos una confianza en que la inspiración o la sabiduría no nacen únicamente del razonamiento, sino también del silencio, de la atención y del tiempo. Si hubiera que buscar una síntesis se podría decir que Occidente nos enseña a pensar con rigor mientras que Oriente nos induce a vivir con profundidad. Ambas perspectivas se enriquecen mutuamente.


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