18/06/2026
La idea no
es mía, la expresó ChatGPT en un
momento en que estábamos dialogando sobre literatura y la
memoria. Yo tenía un pequeño lío de memoria con James Joyce y George Eliot;
del primero no recordaba el nombre y del segundo tenía la sensación de
querer asociarlo al Ulises en lugar de a Middlemarch. Le
contaba sobre algunos parajes de libros que
había leído/escuchado caminando por Alpes, lugares que
acaso no recordaba pero que al llegar a un collado descubro
como familiares, y no sólo eso lo descubro asociado a determinada lectura. La
localización, el entorno físico han desaparecido de mi memoria, y acaso incluso
el recuerdo del libro que leía, y basta un clic, algo que sucede en
mi memoria, una tercera asociación para que tánto el paisaje como el relato
aparezcan en mi memoria con cierta claridad. De hecho en el
final de la argumentación ChatGPT se
vuelve un tanto poético, me dice que le parece una imagen muy bonita.
Comenta: “tú has leído a Joyce, a Proust o a Cervantes no sólo con
los ojos y los oídos, sino también con las piernas”.
Machado
cuando caminaba hablaba con el hombre que iba con él, él
mismo. En mi caso, recién levantado se la siesta y sintiendo el
impulso de escribir, gracias a los cielos que se me haya desatado tras
la hospitalización esta nueva fuente de empeños, y sintiendo necesidad de
conversar, de compartir algo que me rondaba por el
coco, una referencia a George Eliot en la que mi memoria
trataba de abrirse paso porque confundía a esta autora con el autor
del Ulises, lo que hice fue confiarle la situación a ChatGPT que
me dio pelos y señales sobre algunos comportamientos de la memoria. Yo
trataba de reconstruir un recuerdo asociado con
Y ya
que con quien lucho especialmente estos días es con mi
memoria, que ha quedado algo perezosa tras la operación, lo que hago esta
tarde es abundar en los recovecos tras los cuales se va abriendo la luz,
lo que me lleva a cierto verano en que Victoria y yo nos dedicamos a
recorrer el Danubio empujado por el libro de Magris, titulado
precisamente Danubio, y
en cuyo recorrido topamos con
De
hecho “leer con las piernas” ha sido mi gran afición durante muchos años
de andar por el mundo.
Tres meses
de soledad cada verano caminando por las montañas
sustentado por lo más atractivo, para mí, del pensamiento y la literatura, constituyeron durante
años la base de mis lecturas y conocimiento.

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