6/09/2026
Dos asuntos en uno: García Calvo y Antonio Machado.
Quise interesarme, para contestar a Enrique
Muñiz, por García Calvo e Isabel Escudero, una pareja con una diferencia de
edad similar a la de Leonor y Machado, pero no resultó. En el caso de García Calvo e Isabel ambos
eran adultos y además los dos profesores de universidad. Leonor, cuando la conoció Machado tenía 13 años y, aunque se casara cuando cumplió los 15, no dejaba por
eso de ser una niña, ello teniendo además en cuenta que el código civil de la época fijaba los 12 años como edad mínima para las mujeres y 14
para los hombres. De todos modos yo
tenía una falsa percepción de la pareja García Calvo e Isabel. Los había visto de lejos en una de las fiestas del PC y siempre
recordé a ella como una jovencita frente a
un García Calvo muy mayor. Lo que me hizo
valorar esa relación de otra manera colocando el
atractivo de la juventud y la feminidad por delante del
otro atractivo de la madurez y del pensamiento.
De todos modos discrepo con el amigo Enrique cuando carga las tintas en el aspecto improcedente del matrimonio de Machado basado en la temprana edad de Leonor sosteniendo en su comentario que la relación de Machado con Leonor, de 13 años, con 19 años de diferencia, anula el consentimiento por desigualdad y dependencia. Argumenta que su lucidez intelectual no lo exime, sino que lo hace más responsable, y que aunque denunció injusticias sociales, en lo de género reprodujo el patriarcado de su tiempo con el ideal de la musa adolescente. Creo que no es necesario encontrar que ella fuera una pequeña intelectual para que la relación fuese real y profundamente afectiva. No es algo que me parezca corriente, por supuesto, pero sí lo puedo comprender en una persona de gran sensibilidad. El amor es una de las más peligrosas enfermedades que existen :-).
Como García Calvo goza de toda mi admiración, pues que indagué y allá me lo encontré en pleno 15M (ver aquí) . Y era un gusto volver a escucharle y recrear una filosofía que tan cara me es. Eso no más: “La democracia cuenta con la idiotez de la mayoría”. La idiotez mayoritaria que rige nuestro mundo, y eso que García Calvo no conoció la era Trump ni a la señora Ayuso, ni al tal Feijóo, que si así fuere le da un patatús.
Merece la pena volver a leer de tanto en tanto mentes
tan preclaras como la de aquel viejo catedrático tan radicalmente
libertario. Un pensamiento que viendo los tiempos que corren corrobora aquello que él decía de que la democracia, esta que se usa hoy en día, debía de ser entendida como un mecanismo de sometimiento. Recuerdo como si fuera ayer alguno de sus artículos de
entonces en contra del tren de alta velocidad, ahorrar tiempo para poder seguir produciendo, llegar antes,
eliminar la distancia y convertir el viaje en un simple desplazamiento entre
dos puntos. García Calvo
defendía el tren convencional que conservaba algo que el tren de alta velocidad destruye: el
tiempo del trayecto. El viajero podía mirar por la ventanilla, conversar con un
desconocido, leer, dormir, aburrirse incluso. El viaje no era solamente el
medio para llegar a destino: era parte de la experiencia. Para qué, se preguntaba, esa obsesión de “ganar tiempo”. Y así tantos asuntos de nuestra modernidad que no hacen otra cosa que alimentar el sistema económico y empobrecer nuestra relación con la realidad y con nosotros mismos.
El sosiego de los tiempos de Machado probablemente
ayudaba a reflexionar sobre la realidad,
cosa que ahora da la impresión de que somos pasto de una saturación
producida por los medios o las redes sociales. Para Machado una sociedad sería democrática en la medida en que sus individuos sean capaces
de pensar, vigilar y no someterse ciegamente a las ideas recibidas. A ello García Calvo, atento siempre a los mecanismos que el Poder usa con fines propios, añadiría una distinción importante “no someterse a las ideas que el Poder les inculca y que ellos llegan a
considerar propias.

