El Chorrillo, 12 de octubre de 2026
Hoy me desperté, hice mis ejercicios
matinales, me duché y cuando salí del cuarto de baño al pasillo, mirando al
fondo la biblioteca me sorprendió un leve e indefinido tic que debía de estar
relacionado con el bienestar de vivir y habitar una bonita casa en medio del campo. Fuera,
mientras estaba en el hospital, el césped, que habíamos renovado en toda la
parcela, brillaba con las primeras luces del día y dentro el sol rasante del
amanecer penetraba cálido en la cocina.
Preparo el desayuno, galletas con mermelada
y leche y me digo que hoy tiene que ser un día especial. Haciendo los
ejercicios de la mañana en la oscuridad de la cabaña ya había notado que mi
cuerpo se había despertado con alguna disposición especial. Después del
desayuno encendí el teléfono. Allí encontré el guasap de mi hijo Mario: “Hola a todos, os
quiero. Muy buenas noches”. Yo siempre fui reacio a usar esa expresión, “os
quiero”, y en cierto sentido me da pena que se me atranque cuando alguna vez lo
he expresado. Siempre me produjo cierto rubor decirlo o escribirlo, es como
si el
canal que usa mi alma para expresar ciertos sentimientos estuviera atrofiado
por efecto de mi timidez congénita, que, aunque de adulto algo se ha curado
siempre permanece ahí como si mi alma fuera reticente a mirar directamente a
los ojos de aquel a quien quieres.
Y no sé si tiene que ver con esto algo de
lo que me estoy acordando. La anécdota corresponde a García Márquez que contaba
que estando sentado junto a Juan Rulfo en un acto público de entrega de
premios, cuando le nombraron a éste para que saliera al estrado, se encontró
con que su amigo había desaparecido; le encontró arrebujado bajo el asiento.
Todos conocemos a García Márquez y su afición por atender al sentido mágico de
la realidad, y por tanto podemos pensar que la anécdota se la inventó, sin
embargo, inventada o no, sí que apunta a algún aspecto interior de personas que
viéndose nombradas o sintiéndose centro de atención de los otros, la timidez se
les sube a las orejas o, como le sucedió a Juan Rulfo se esconden para huir del
foco que le señala.
Pues
eso, que a lo mejor lo mío es simple producto de mi timidez, que aunque
matizada por los años, debe de habitar todavía algún huequito escondido de mi
ser. A mí me resulta bonito recordar sin embargo algunos detalles curiosos que
acaso responden a un retrato de la timidez que no siempre es esconderse entre
bastidores. Recuerdo una multitudinaria reunión de padres de alumnos en un
colegio de Leganés en donde di clase, en que yo me empeñaba en mantener que las
permanencias, clases adicionales que pagaban los padres tras el horario
corriente escolar, debían desaparecer, frente a la mayoría de profes que
pensaban lo contrario. El caso fue que en cierto momento la directora del
colegio inesperadamente me invitó a que defendiera mi postura frente a aquel
auditorio. La timidez no me duró más que unos pocos segundos. Una vez con el
micro en la mano aquello se disparó (me río retrospectivamente recordando la
escena) y ya me sentí como Mirabeau frente a
No es lo
mismo lo que sigue, pero se lo parece. Ayer me dio también un no sé qué. Había
buscado en Facebook una imagen de Carlos Soria trepando por el rocódromo y allí me encontré con gente, amigos de
los que no sabía nada desde hace mucho tiempo, algo
más de un año que llevo desaparecido de las redes. Total, que cuando terminé de
escribir el post que me había caído en suerte por la mañana (sí, que a veces no
soy yo quien escribe los post, sino que son ellos los que se escriben casi solos,
que sólo necesitan una breve chispa para que los dedos vuelen sobre el
teclado), que cuando terminé de escribir se me ocurrió que podría hacer caso
omiso de mis reticencias y compartir de nuevo allí algunas de estas cosas que
escribo; al fin y al cabo un breve encuentro también con amigos y gente
conocida de la que no sé nada desde hace tiempo. Quizás ese “os quiero” tenga
algo que ver con el entorno social próximo que concurre como en los viejos
patios de las corralas, y a falta de otra cosa, en el patio de las redes sociales.





