sábado, 11 de abril de 2026

La “Epstein class”



Madrugada del 12 de abril de 2026

Esta noche al fin pude desasirme de lo que sucede en Oriente Medio. Creo que las últimas noches tuve una intoxicación. Intentar comprender mirando desde ambas partes me llevó mucho tiempo de andar de aquí para allá en YouTube y en diarios de medio mundo. Hoy me hice el propósito de mantenerme apartado de las noticias. Creo que lo estoy consiguiendo.

Algunas cosas sueltas. Escribe Simone Weil, citando a Tucídides, lo siguiente: «Como vemos por experiencia en lo que toca a los hombres, y creemos por tradición en lo que toca a los dioses, cualquier ser ejerce siempre, por un requisito natural, todo el poder de que dispone». Leyendo estas líneas es evidente que incluso Tucídides se quedaría corto si conociera al psicópata de la Casa Blanca en el sentido de que este individuo en absoluto no sólo hace uso del poder que le asigna la Constitución, sino que en todo momento va mucho más allá. El narcisismo, el afán de lucro, la total falta de empatía, su ignorancia, han traspasado todos los límites constitucionales al punto de que produce la sensación de que lo que necesita desde hace tiempo es una camisa de fuerza y una reclusión en un manicomio que pueda aliviar al mundo de esta terrible amenaza que su actuación supone para los habitantes del planeta.

El contexto en el que este individuo se desenvuelve, un estado arrogante y criminal que ha pretendido siempre hacer del entero planeta una cohorte de súbditos incondicionales, entre ellos indudablemente está en primera fila la UE, ha promovido su demencia, y su analfabetismo, a un orden superior donde leyes, constitución, orden internacional son melifluas monsergas a las que en absoluto tener en cuenta. Ejercer todo el poder del que dispone hasta romper todas las costuras del orden nacional e internacional sin que haya habido fuerza suficiente entre la gente de bien y sus países aliados para contrarrestar mínimamente su demencia, lo que demuestra es que la llamada democracia estadounidense es una añagaza totalmente controlada por esos otros dementes que con su dinero controlan todos los hilos del poder. Una plutocracia, en absoluto una democracia. Estas noches oigo al profesor Seyed Mohammad Marandi, de la universidad de Teherán, referirse a la clase dirigente de EEUU, ese grupo de personas que posee los medios, controla el gobierno y empieza guerras, como “Epstein class”, La élite que impulsa conflictos y condiciona la política exterior de EE. UU., una referencia clara a las redes de poder, influencia mediática y financiera, que se asocia de forma obvia con el caso Epstein.

Y es éste el mundo, junto a los lobbies sionistas, el que ahora, imperio en franca decadencia, el que en el grado más alto de demencia en la historia de la humanidad, Hitler y Stalin aparte, patalea a las puertas del manicomio amenazando con matar a toda una civilización. ¡Hasta el mismo Papa, al fin abrió la boca, para calificarlo de inaceptable! (muy leve adjetivo, entiendo yo, tal exabrupto, más propio de un bruto analfabeto que otra cosa).

Si el poder de que puede disponer un solo individuo, a la sazón, perturbado mental, es tal, es obvio que la llamada democracia está en gravisimo en peligro. La democracia es el sistema político menos malo, dicen. Con una democracia como la de EEUU, país gobernado por arrogantes y criminales, la democracia puede convertirse en un sistema altamente peligroso para la humanidad.


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