lunes, 7 de abril de 2014

Carta a mi nieta


El Chorrillo, 7 de abril de 2014





El Chorrillo, 20 de noviembre de 2012
Querida Ainara:

Hace muchos muchos años, cuando tu papi era tan pequeño como tú, yo me marché muy muy lejos de viaje a un país donde la mayoría de los niños y niñas tienen la cara del color del chocolate. Allí estuve en una ciudad en la que las casas están pintadas de fresas y nata; se llama Jaipur. Y lo más divertido de esa ciudad ¿sabes lo que era? No te lo puedes ni imaginar, lo más divertido era que los niños, cuando salían del colegio y llegaban a sus casas, lo primero que hacían nada más terminar de merendar era subirse a las azoteas, que son como un patio que tienen las casas arriba del todo. En vez de tejado allí las casas tienen azoteas y es un lugar muy bonito porque desde ellas se puede ver la ciudad y además sirve para que las mamás y las abuelas tiendan la ropa (allí todavía los papás no han aprendido a hacer estas cosas).
Bueno, como te iba diciendo, las azoteas son un lugar superdivertido, aunque tiene algunos inconvenientes; por ejemplo, no se puede jugar a la pelota en ellas porque al menos descuido, plas, das un puntapié a la pelota y te has quedado sin ella, sale volando por los aires y se cae a la calle, muuchos, muuuuchos metros más abajo y entonces viene un guardia y se enfada y se queda con la pelota.
Bien, pero a lo que iba, lo principal de todo es que en esas terrazas los niños hacen una de las cosas más divertidas que puede inventar un niño o una niña; y es... ¿qué puede ser eso tan divertido? A ver, ponte a pensar en las cosas más divertidas que conoces... y seguro, seguro que todavía no has encontrado lo más divertido de todo. Vamos a ver, te voy a ayudar, es una cosa que puede ser de tela o papel, que es grandota y ligera y que le gusta jugar con el aire; no tiene plumas ni alas, pero sí tiene una larguísima cola que se mueve como una culebra allá arribota cuando el viento o la brisa la levanta hasta el cielo azul debajo del cual hay montañas picudas como las que pintaste el otro día a la abuela y que ahora, ella muy orgullosa del regalo de su nieta, ha colocado en la pared como si fuera el cuadro de un pintor famoso. Qué, ¿todavía no sabes qué es esa cosa divertida que vuela y que los niños sujetan con un hilo largo muy largo mientras ellas hacen piruetas y más piruetas en el aire? ¿Te está soplando mamá en el oído la solución? ¿lo sabes ya?
¡Claro, qué van a ser!, pues ¡¡¡COMETAS!!!
Un día que vengas a casa y tengas muuuuucho tiempo, si quieres podemos hacer una cometa; con un papel grande, unas pocas cañas y un hilo largo, podemos hacer una que vuele lejos lejos en el aire y que juegue con los pájaros y las nubes.
Vale, pero con tanto hablar de esto y de lo otro ya se me había olvidado lo que te estaba contando. Era esto, en esa ciudad de Jaipur de nata y fresa, lo que los niños hacían, después de salir del cole y merendar, era eso,¡VOLAR SUS COMETAS! Todo el cielo lleno de cometas de colores, todas las terrazas llenas de niños volando sus cometas. ¡Jo, qué divertido era aquello! Ibas por la calle y en vez de cornejas, sí, cornejas, unos pajarracos negros grandotes casi como cuervos que viven en aquel país; en vez de un cielo lleno de cornejas lo que veías era un precioso cielo lleno de cometas. Bonito, ¿verdad?
Bueno, pues para ir terminando esta carta, que con toda seguridad es la carta más larga que has recibido en tu vida -¿o no?-, te voy a poner más abajo una poesía que yo escribí allí cuando estaba lejos de mis hijos (tu papi, Lucía y Mario), que se habían quedado en casa con la abuela Victoria. Les echaba mucho mucho de menos y como no estaban allí les escribí una poesía. Así que hoy la he buscado entre un montón de papelotes y aquí está. Espero que te guste. Te envío también un dibujo.
Un beso de osito, Pequeñaja,
El abuelo


COMETAS DE COLORES

¡Qué bonito sería llenar
el cielo de las ciudades
y de los pueblos
de cometas de colores!
Cometas que dijeran 
¡Hola! ¿Cómo estás? ¡Te quiero!
Yo soy Pepa.

Y yo Sergio y aquel Jacinto.
Pero sobre todo, sobre todo
con muchos colores, más,
muchos más que un arco iris gigante.
Colores de tarde,
colores de bosque nublado
color de tierra mojada
colores como los de mamá o papá
cuando te dicen te quiero,
colores de otoño
colores de olor a fresas con nata
(¡Humm! qué ricas).
Todos los colores del mundo
subidos a las puntas de nuestros hilos,
pintando millones de cometas
que sujetarán
millones de niños
sobre millones de tejados
con millones besos
y mensajes lindos.



¿Sabes?
A veces las cometas enredan sus hilos
con otras cometas
o con los melenudos árboles,
y entonces, los chiquillos
sacan sus largos palos,
se empinan sobre las puntas de los pies
y con ellos tratan de recuperarlos.

Nosotros también podremos jugar
con nuestras cometas,
llenar el cielo de colores juguetones
que suben y bajan y
les dan unos mareos
que los dejan tururatos.
Podremos pasar los días soltando
hilo despacito
durante la brisa de la tarde,
la que apenas
mueve las hojas de nuestros sauces.
Para eso haremos cometas ligeras,
tan ligeras como el aire.

¡Qué bonitas tardes!
De cuando en cuando
me quedaré en la cabaña
y miraré por la ventana
y me gustará veros a vosotros
con la vista en lo alto,
me sentiré feliz
sabiendo que estáis ahí
apenas, apenas tras los cristales
al otro lado del campo,
con la cometa en la mano,
mirando el aire.
Yo, mientras, haré que leo;
pero no, no podré hacerlo
porque mi alegría será tan grande
que de puro nervio
ni en el libro más bello
podré concentrarme.


Algún día te regalaré una cometa
para que la vueles por los aires,
mañana, cualquier tarde;
me recordarán las terrazas de Jaipur,
los niños de cara morena,

la compañía del aire y de las aves.

3 comentarios:

  1. SALUDOS AL JUBILADO DEL CHORRILLO, ME ESTA GUSTANDO ESTE NUEVO BLOG, IGUAL ES PORQUE ESTOY A LAS PUERTAS DE ESE MUNDO DE ESPACIOS LLENOS DE TIEMPO, EN EL QUE EL TIEMPO VEO QUE TRANSCURRE DEPRISA, Y TODAVIA NO SE COMO FRENARLO.

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  2. Bienvenido al mundo de los jubilados. El tiempo se ralentiza, no se frena sentándote plácidamente cada mañana en un rincón tranquilo y tratando con los ojos cerrados de centrarse en cómo el aire va y viene por los pulmones. Puede ser un momento muy especial para no ser arrastrado por este paso vertiginoso del tiempo.

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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