miércoles, 1 de julio de 2026

«Magnificat anima mea Dominum»

 



1/07/05/2026 

Escucho la Pasión según San Mateo, que me retrotrae a una antigua travesía en que la escuchaba mientras caminaba por el Pirineo CatalánTiempo de salvaje perderse por las montañas durante todo el veranoQuinta o sexta travesía del Pirineohe perdido la cuenta. Mi afición desde temprano a las grandes travesías, meses de agradecida soledad, compañía del hombre que va conmigo, son alimento del que me nutro en estas horas de esperanza. Sueño con volver a ellas. Es cierto que el cuerpo envejece y sus fuerzas mermanpero llevo tan dentro de mí tantas, tantas caminatas de vagar por las montañas que me parece imposible que no pueda intentarlo algunas veces más. Lejos del mundo, yo y las montañasla nocheslos bosques, las tormentas, el sabor del cansancio acumuladoconcitan en esta mañana lo mejor de aquellas travesías; pura sensación de aquel confieso qué he vivido (Neruda).  

¿En qué estaría pensando Goya cuando realizaba aquel grabado de El sueño de la razón produce monstruos?  Los sueños de mi razón esta mañana vuelan hacia otro destino muy diferente, los recorridos de las montañas de los veranos, probablemente los más intensos y felices de la vida y que algo conectan con los veranos de mi infancia acampados con mis padres y hermanos en las orillas del río Alberche. Entre aquello y esto está el puente de toda una vida. Niñez y madurez se dan la mano en este instante de gracia que se mezcla con la música de la pasión de Cristo 

Mientras tanto por la rendija de la persiana que deja en penumbra la cabaña, puedo ver a los carboneros y a los gorriones disputarse pacíficamente la comida en el comedero del olmo. Hoy a las seis y media ya estaba en pie haciendo mis ejercicios de rehabilitación. Ayer tuve un chispazo de iluminaciónmientras regresaba de la caminata del pinar, que me hizo considerar el momento presente como uno de esos largos e intensos entrenamientos que precedieron a la maratones en que me empeñé poco antes de cumplir los sesenta. Ah, pensé, si pudiera terminar el año corriendo la San Silvestre Vallecana¿Y si las caminatas y mis ejercicios de recuperación actuales pudiera inyectarle a mi ánimo ese entusiasmo con el que de noche antes del alba salía en invierno cada madrugada de casa a correr, a correr, a encontrarme con la noche y sus hados? Creo que a punto estuve de creérmelo porque llegué de la caminata a casa con una nueva fuerza, con la sensación de que acaso empezaba a arrancar un hombre nuevo que el próximo verano podría volver a atravesar los Alpes 

¿Sueño despierto? Quizás no sea casual que inadvertidamente mientras escribía el párrafo anterior, a la Pasión según San Mateo siguiera El Magnificat «Magnificat anima mea Dominum» («Proclama mi alma la grandeza del Señor»). El canto de esperanza de la virgen María con que comienza la obra  me resulta extremadamente sugerente en este momento.  

 

 

 


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