domingo, 24 de mayo de 2026

Un fuego que hay que encender


Hospital de Montepríncipe, 24 de mayo

No recuerdo en mucho tiempo un desayuno tan plácido como el de hoy, acaso cierta mañanas de viaje por China, una mañana en  algún vivac de Pirineos o Gredos. Eso o algo parecido, a lo que los cristianos llaman paz de espíritu. Me desperté así sin más. Mi ánimo no necesitaba las muletas del tiempo o del espacio para empezar a caminar por la mañana. Entendí que algo se estaba gestando en mí. Tenía la rara sensación de estar atravesando el Rubicón, un paso adelante y volvería a encontrarme en tierra de nadie, una sensación que desconocía desde mi primera juventud.

Cuando ingresé en el hospital recuerdo que pasar allí unos días y después salir pitando hacia mi vida corriente, digamos que era una realidad asumida. Hoy no lo veo tan claro después de más de un mes de hospital. Un cuerpo de 78 años no soporta igual una grave operación que uno de 30 ó 40; en el primero caso la vida se lleva consigo una buena parte del elo vital; en la tradición chiná sería el qi (氣), la fuerza vital que anima todos los seres y circula por el cuerpo y el universo. No es exactamente “alma” ni simplemente “energía física”, sino un principio vital intermedio entre materia, respiración, ánimo y movimiento.

Pues bien, quizás mis sensaciones apuntan a la pérdida poco a poco de ese elo, como si las enfermedades, especialmente en la edad madura, fueran minando ese elo vital, sólo que en casos como éste, el tránsito puede ser realmente violento. Presiento que uno no envejece siguiendo una línea continua, sino todo lo contrario, a trompicones y con la posibilidad de que en uno de esos trompicones te vayas definitivamente.

Victoria y Lucía habían gestionado en el Ayuntamiento estos días un servicio de limpieza para nuestra casa para cuando regrese. La verdad es que me sentó mal, sentí como si de golpe así de bóbilis bóbilis me asjudicaran una falta de autonomía que yo no sentía, algo así como si alguien me estuviera condenando a criar malvas en una silla de ruedas. Mi sentimiento de autosuficiencia o algún gusano de semejante jaez debieron considerar que eso era para gente muy disminuida. Hoy me desperté con tal ligereza de alma que apenas me costó cambiar de opinión. Me dije, un trabajo menos que hacer en casa, es decir, tiempo que podría dedicar a leer, escribir, pasear o a ejercer de hortelano.

No, no se puede decir de esta agua no beberé porque al poco rato viene el flautista del tiempo, roza con su melodía alguna cuerda sensible y ya tu espíritu está bailando una milonga con otra idea. Así de poco fiable puede llegar a ser tu ánimo

En un momento piensas que lo mejor es marcharte, ya has vivido bastante, a tu gusto, con intensidad y por tanto a otra cosa, mariposa, pero luego aparece, como sucedió anoche que Marga me envió un guasap de Serrat, y su voz cálida de 82 años y que vive la vejez con una placidez que el destino y su vida han preparado expresamente para él, te entran por el corazón como un canto a la vida. Y sí, ahí está Plutarco para seguir indicado el camino: Plutarco: “La mente no es un vaso que hay que llenar, sino un fuego que hay que encender”. ¡Qué hermoso suena esto! Fuegos, acaso ahora más livianos, con los que seguir alimentando la existencia.

 

 

 

 

 

2 comentarios:

  1. Pues me parece normal que lo veas de una forma y al día siguiente tras consultar con la almohada lo veas mucho mejor. Dicen que es el cerebro en el sueño hace el trabajo rem de limpieza y te lo deja claro...

    Y desde luego, la cabeza camina por un lado y el cuerpo por otro, a mí me costó trabajo entenderlo y hacerme a la idea, sólo algo más joven que tú, voy adaptando la actividad posible a la realidad tanteando siempre los límites, te recomiendo que lo hagas así. Y ánimo, que en poco podrás salir y continuar con el mundo de lo posible. Para reforzar el ánimo, te mando este enlace de la amiga Prisca, muy amiga también de Carlos Soria y otros conocidos, que el año que viene cumplirá los 90 para que veas cómo celebramos su 89 cumpleaños en Baqueira en febrero...(espero que aunque ausente de las redes esto sí te sea posible verlo....) https://www.facebook.com/share/v/1DpZG9Hag3/

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Carlos. Es muy difícil meter en el corsé de una vida las referencias a otras vidas. Por otra parte la complejidad de la existencia es tal, individual y colectivamente, que no bastarian montones de libros para explicarla. La historia de la Filosofía lo corrobora. La vida no se explica, se vive.

      Se me ocurre que quizás ese fuego que hay que prender, que decía Plutarco, atienda a la idea de aquel otro filósofo latino qué discernia perfectamente entre lo que es vivir y lo que es la mera existencia.
      Disculpa, en estas semanas mi sensibilidad se va sin quererlo del lado de esa parte del yo que busca refugio en ideas más allá de lo puramente cotidiano.

      Un abrazo .

      Eliminar