Estás algo desanimado, un poco adormecido y de repente leer una expresión en el comentario de un amigo, Enrique Muñiz, algo se te alivia por dentro. Sí, Enrique hablaba de sumar amaneceres. Bendito el día en que se me ocurrió dar comienzo a esa larga colección de vivacs que han jalonado mis muchos años de caminar por las tierras de este planeta. Pisar la tierra, oler el perfume de los pequeños narcisos de la Pedriza, despertar por la noche bajo un cielo cuajado de estrellas. ¡Dios bendito!, ¡Cuántas cosas hermosas con las que llenar la vida...!
Sumar amaneceres… Expresión de tantas cosas diferentes. Buah, “cosas”. Nuevas pasiones, nuevas inquietudes, el rugir de la tormenta en alta montaña abrazado a tu soledad. Y a la mañana siguiente, cubierto el suelo de granizo, las nubes merodeando por las laderas, la vida de nuevo en pie y tú en el centro del universo contemplando el mundo a tus pies.
Creo que lo que verdaderamente sentiría cuando no pueda ya subir a dormir a las cumbres, sería esa suerte de mística que me une al universo cuando él, yo y el Todo se funden en un abrazo solitario, cumbres, estrellas, el llano de Gredos a tus pies, la alfombra ámbar de las luces bajo la Cuerda Larga.
Bueno, no quiero exceder me, así que ¡salve… nos vemos.

No te excedas en el esfuerzo, que ahora tu única misión es dejar que el equipo de mantenimiento termine su trabajo. Guarda esas ganas de oler narcisos en la Pedriza para cuando las piernas alcancen la velocidad de tus ganas. Por ahora, simplemente sigue sumando. Cada vez que abras los ojos y veas la luz de la planta, anótalo en tu colección: ese es el vivac más importante de todos.
ResponderEliminar¡Mucho ánimo y un abrazo!