30/06/2010
Pero igualmente
qué hermoso recrear la pasión
ansiedad de una mañana al fondo del aula
lágrimas que bañaban la noche,
el tanto pensarla más allá del dolor.
Saber, luz aterciopelada de la tarde,
hasta dónde podemos amar,
descubrir tanta y tan magnífica entrega,
nosotros, siempre tan nosotros,
tan aferrados al yugo
de nuestro encantado círculo interior.
Burda palabras las que tratan
de nombrar estos paisajes
de severas y cristalinas verdades,
y sin embargo qué inefable querer y
saberse querido.
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