jueves, 3 de septiembre de 2026

A cuenta de la segunda ley de la termodinámica



 2/09/2026  


La termodinámica: el desorden puede producir nuevas formas de orden. La segunda ley de la termodinámica establece que, en un sistema aislado, la entropía tiende a aumentar.  

Estoy hecho un lío. Enciendo el teléfono y me encuentro tres posts a medio hacer que además no sé si he publicado. ¡Viva la Pepa!, más o menos como escribiera don Manuel que decía que hablaba con el hombre que iba con él, más aún porque tengo problemas de memoria derivados de algún posible trombito que se debió de pasear por mi cerebro, o que se pasea, como consecuencia de mi endocarditis (obsérvese que digo mi endocarditisque es como hablar de una vieja compañera de instituto, pues habiéndole cogido cariño pese a lo jodida que es, es como si conversando conmigo mismo, conversara a la vez con ella). Que conversando con uno mismo y teniendo problemas de memoria, algo más agudos de los corrientes a esta edad provecta, que gusta decir el amigo Paco de Hoyos, pues que no es raro que cuando la facundia escritoril se apodera de mí, resulte fácil no que se mezclen churras con merinas, sino que los asuntos, como quien hace calceta a ratos sin recordar cada vez cual era la labor de conjunto, empiece con un jersey, continúe con una bufanda y pueda terminar tejiendo un mantelillo para la mesa camilla o unos patucos para el gato. No se me entienda mal, que no estoy en contra de ese desorden, que ya se sabe que éste en no pocas ocasiones puede engendrar al final un orden, vamos; una aparente contradicción en la que el desorden puede producir nuevas formas de orden.  

Y en este sentido el elemento unificador no es otro que la propia vida, ser y razón de todo cuanto existe. El discurso, quién lo duda, debe regirse por un orden atendiendo a las leyes de la lógica, sin embargo, no quiere decir ello que el pensamiento deba someterse dócilmente a los dictados externos, procedan estos de las citadas leyes o cualséase  su procedencia. Lo tenemos en una parte importante de la literatura moderna que, saltándose la lógica del orden cronológico o la continuidad del asunto, campa allá por donde al autor le viene en gana, ello o cuando el relato sigue el curso espontáneo del pensamiento, consiguiendo probablemente en estos casos una lectura a salto de mata en donde el lector exigente encuentra un nuevo bocado para su placer y entendimiento.  

Ahora, si yo mezclara de algún modo esos tres post a medio hacer ¿sería capaz con ello, aparte del aspecto literario, de crear algo legible, expresión de alguna idea de interés, divertir, decirle algo a un posible lector? Estando como estamos habituados a seguir los dictados de la lógica, de algún tipo de orden con que atar, como escribía Francisco Umbral, la morcilla por el principio y final, siempre resulta chocante encontrarnos con un diálogo interior o con textos que no siguen el orden corriente del relato.  

Hoy estuve en el cardiólogo a instancias del anestesista y aquél ha dado al traste con mi programada operación de la uretra. Algo en mi corazón está, de momento, reñido con la anestesia. Así que estoy de vacaciones de nuevo, no puedo ir al monte, y menos solo, no puedo usar gomas o mancuernas, ni… etcétera. Vida tranquila por algunas semanas. Espero que mañana o pasado mañana no me pidan dejar de escribir o soñar, porque de momento casi solamente me quedan estos dos pequeños divertimentos.  

Hoy es ya tarde, así que mañana exploraré la posibilidad de cocinar un tojunto, ese plato tradicional de la cocina castellana en donde se mezclan patatas, tomates, pimientos, cebolla ajos y aceite; en mi probable texto, un poco de todo.  

 

 

 


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