El Chorrillo, 12 de octubre de 2026
Buen tema para este tiempo preelectoral. Creo que la última vez que me acerqué a las estadísticas para
saber el número de analfabetos funcionales que había en Estados Unidos, rondaba
el 60 por ciento. Creo. En España entre 9-10 millones de personas tienen dificultades
para comprender, interpretar o utilizar textos escritos en situaciones
habituales, aproximadamente el 31% de la población; a ello hay que añadir un 8%
que tiene dificultades incluso con textos muy sencillos (encuesta internacional
PIAAC 2023 de
Contesto a tu comentario. Por supuesto que es simplificar en exceso las cosas. En el corsé de un breve post no caben ni mucho menos toda la gama de grises que podamos encontrar entre el blanco y el negro. Estamos de acuerdo. Pero… siempre ese pero, sin embargo ello, si exoneramos al ciudadano de la responsabilidad de ejercer el voto al margen de las presiones que éste recibe, supuesto que este tenga la capacidad suficiente para elegir, lo que hacemos es echar balones fuera en nuestra argumentación. La pirámide del poder se construye a partir de los adoquines de su base, y si esa base está corrupta, es de mala calidad y no ha pasado los controles de calidad necesarios (y yo no abogaría por volver al sistema censitario basado en el nivel de riqueza, aunque acaso sí, y si fuera posible, por un sistema que permitiera acudir a las urnas sólo a aquellos que tuvieran la cabeza sobre los hombros); y si la base está corrupta, decía, lo que tenemos es una representación rancia de la idea de democracia que presupone plena conciencia de lo que se hace.
Datos: De septiembre de 2026, Donald Trump prometió pagar 5.000 dólares a cada ciudadano adulto estadounidense si los republicanos mantienen el control de las dos cámaras del Congreso en las elecciones legislativas del 3 de noviembre. El coste estimado de tal delicatessen era de 1,2 billones de dólares. Durante buena parte del siglo XIX en diversos países europeos el voto no era verdaderamente secreto en la práctica. Los candidatos y sus agentes podían comprar votos, organizar redes de favores e intimidad a los electores. El caciquismo y la compra de voluntades estaba a la orden del día. Basta echar un vistazo a la historia del pasado siglo para saber qué era eso que llamamos democracia, tan especialmente promovida a pucherazo desde su principio, por ejemplo, por Napoleón III. En otros tiempos se compraban los votos sin más, ahora se recurre a la idiotización del votante, al que no es difícil convencer con eslóganes de baja estofa que una persona de mediana cultura consideraría soeces, groseros e indignos de una persona con dos dedos de frente, ese grupo social tan extendido, la carne de cañón de siempre, que son donde la derecha y ultraderecha echa sus redes con resultados bastante halagüeños. Los idiotas que entre Bolsonaro y Lula etcétera… Y el problema trasciende el entorno de las urnas, que resulta que entre el personal corriente también existe la disposición a la fanatización. Me contaba Victoria de alguien que en el grupo de guasap del Navi había irrumpido precisamente uno de esos neandertales de reciente cuño que son fruto de la propaganda de la extrema derecha. Cada vez son más, estaban adormilados en las alcantarillas de la moral y ahora han despertado y allá van ellos, a expulsar a los inmigrantes, a proponer el velo para las mujeres si se descuidan, a ensalzar a Franco como el gran estadista de todos los siglos. Pa mear y no echar gota.
Tu texto. A veces sospecho que alguno de tus comentarios entran dentro de eso que podemos llamar provocación dialéctica o hacer de abogado del diablo. A mí me gusta ese oficio, lo ejercí muchas veces, le cogí gusto a no estar de acuerdo con esto y lo otro porque en definitiva rompía la rutina del asentimiento y permitía ver los asuntos desde ángulos distintos y descubrir eso, que el discurso no siempre es un bloque de cemento, que la gama de los grises puede ser importante. Leído por encima tu comentario parece ser una afirmación de algo de lo que exponía ayer en mi post, sin embargo, cuando llego a los dos últimos párrafos encuentro en ellos una inconsistencia argumental, la democracia consiste en garantizar que la voluntad popular etcétera; los lobbies y la financiación electoral pueden influir considerablemente en los resultados; los grupos de presión no invalidan la responsabilidad del votante, pero impiden considerarla adecuadamente; y por último ¿hasta qué punto es responsable el ciudadano cuando su voluntad está sometida etcétera…?
Con una voluntad sometida a la
influencia de los poderes económicos… ¡Carajo!, ni que esos ciudadanos, todos
mayores de edad, hubieran nacido ayer mismo, fueran bebés o no tuvieran
capacidad de razonar. ¿O es que desde el punto de vista intelectual tenemos que
tratar a tantos adultos como si fueran gilipollas a los que una banda de
trileros puede engañar cada cuatro años sin que éstos se aperciban de qué va la
vaina? Y aquí entra la pedagogía. En mi aula, la mayoría de los cursos con
niños entre ocho y diez años, casi siempre estuvo en las paredes un letrero con
una sola palabra, “pensar”, pensar, pensar, es decir usar nuestra facultades
mentales por encima de todo. Por aquellos años circulaba un libro prohibido que
adquiríamos en la librería Fuentetaja en fotocopias, “Pedagogía del oprimido”,
se titulaba aquel libro. Yo mismo di clases a una colonia de gitanos del cerro
de
Enrique, el Sistema no desea en absoluto que pensemos por nuestra cuenta. Peligraría un sistema que pusiera en entredicho, que analizara la realidad, el sistema económico, la repartición de la riqueza; de ahí que les vaya muy bien con un hacer que no cuestione, que no piense, que consuma y calle. Así hasta que se produce un chispazo, en este caso Maricarmen, y a la gente, que tampoco es tonta del todo, se le hinchen los cojones.
No creo irme por las ramas, todo esto forma parte de ese ejercicio del derecho al voto que unas minorías intentan constantemente redirigir en orden a hacer del sistema económico que vivimos una verdad asimilada hasta la médula de los huesos. No sé si leíste Ensayo sobre la lucidez, de Saramago. La quiebra del sistema se produce allí cuando los ciudadanos se niegan a votar, a dar validez con su voto a un sistema basado en la voracidad y la codicia. Aquí no hay más verdad que la causante de la situación que vivimos, la ignorancia. Y hoy el responsable de esa ignorancia es única y exclusivamente el ciudadano de a pie. Todos ya mayorcitos para que no tengamos que limpiarles el culo, para que sean capaces de utilizar lo que tienen encima de los hombros.
Por cierto, que a veces
sospecho que algunos de tus
comentarios tienen mucho que ver con mi propio hacer cuando era maestro, que no
era otro que el provocar a mis alumnos con aparentes contradicciones. Saludos.

En España, el 31 % de la población adulta de entre 16 y 65 años presenta un nivel bajo de competencia lectora, según la encuesta PIAAC 2023 de la OCDE. Esto no significa que todas esas personas sean incapaces de comprender la actualidad, pero sí que una parte considerable de la población encuentra dificultades para interpretar textos y manejar información escrita compleja.
ResponderEliminarLa OCDE explica que las competencias lectoras permiten comprender, evaluar y reflexionar sobre textos escritos. También son necesarias para desenvolverse ante la información y participar en la sociedad.
Comprender no es lo mismo que descifrar palabras. Una persona puede leer una noticia y, sin embargo, tener dificultades para distinguir una afirmación de una prueba, interpretar una estadística o detectar una contradicción.
Las dificultades lectoras pueden aumentar la vulnerabilidad informativa. Si cuesta comparar fuentes o evaluar argumentos, resulta más difícil detectar ciertas formas de desinformación y propaganda.
Ahora bien, el 31 % mide un nivel de competencia lectora, no el porcentaje de ciudadanos manipulables ni el de personas incapaces de comprender la actualidad política. No existe una equivalencia automática entre baja competencia lectora y credulidad. Influyen también los conocimientos previos, la experiencia, la confianza en las fuentes, el entorno social y la capacidad de razonamiento. Una persona con estudios superiores tampoco está inmunizada contra la manipulación.
Por tanto, si la magnitud de las dificultades de comprensión lectora es algo que podemos medir, su efecto sobre la vulnerabilidad política requiere estudios específicos.
¿Hasta qué punto estas dificultades pueden aumentar la vulnerabilidad de una parte de la ciudadanía frente a la desinformación, la propaganda y la manipulación política?
Todo esto son datos que afectan de manera ambivalente a las dos corrientes políticas que pueblan mayoritariamente nuestro espectro ideológico. Ya sé que me consideras un ingenuo, pero sigo pensando que la única forma de avanzar es remando todos en la misma dirección, en la medida de lo posible.
“Ahora bien, el 31 % mide un nivel de competencia lectora, no el porcentaje de ciudadanos manipulables”,. Claro, no estamos en el campo de las Matemáticas o la Física, ni existe una equivalencia automática entre los votos emitidos y la formación de las personas. Es sólo un dato, un dato evidentemente relevante. Tu lo dices, ¿hasta qué punto estas dificultades actúan sobre la vulnerabilidad…? Los técnicos que preparan la estrategia a seguir en unas elecciones deben de tener muy en cuenta estos aspectos… y actúan en consecuencia. Tengo una amiga jubilada que era consultora de una gran empresa. Me contaba que el cabeza de lista de no recuerdo qué partido de Ávila le había pedido una entrevista relacionada con este asunto. Me contaba ella que de lo único que hablaron era de LO QUE TENÍAN QUE DECIR en cada una de las intervenciones de los actos electorales. Una cosa diferente en cada circunstancia. Eso que citaba el otro día en otro contexto de Xiaoping: no importa que el gato sea blanco o negro, lo importante es que cace ratones. Lo importante es cazar ratones, lo demás puro humo, así que propaganda electoral a la carta. Tanto la derecha como la izquierda se puede equivocar en sus apreciaciones y en su discurso, pero todos saben de qué va la vaina y cómo esta el patio, es decir conocen cómo es y como puede reaccionar la población a la que se dirigen y por tanto obran en consecuencia… sólo que, sólo qué, digo, la incultura en términos generales (no necesitamos porcentajes) es un excelente caladero en donde echar las redes.
EliminarHombre, y por favor, más no podemos estar de acuerdo en que es necesario remar en la misma dirección, por más que la codicia y el interés de unos pocos habilidosos sean capaces de hacer de una parte de la población unos votantes manipulables.