Una imagen vale más que 1000 palabras
Esta imagen le pedí esta mañana al ChatGPT tras leer la prensa. No es ya que mister PorMisCojones sea la peor inmundicia que ha dado el suelo yanqui y que se comporte como un niño de tres o cuatro años, es que quienes lo auparon al poder deberían pasar con él a disposición judicial.
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ResponderEliminarLos grandes multimillonarios tecnológicos, entre otros actores económicos dominantes, no solo son responsables de su ascenso, sino que ocupan hoy una posición preponderante favorecida por la manifiesta ineficacia de la clase política, independientemente de su adscripción ideológica. Mientras los responsables públicos consumen su tiempo en disputas partidistas orientadas al control del presupuesto nacional, renuncian de facto a su función esencial: legislar con eficacia para establecer límites reales a la acumulación desproporcionada de beneficios industriales y patrimoniales.
Resulta, por tanto, evidente que el problema no reside en el signo político, sino en el incumplimiento estructural de la función reguladora del poder público.
Conviene recordar, además, que una parte sustancial de las innovaciones que originan estas enormes concentraciones de riqueza ha sido desarrollada en universidades y centros de investigación sostenidos, directa o indirectamente, mediante financiación pública. La paradoja es profunda: los beneficios derivados de ese conocimiento colectivo se privatizan, mientras que los costes sociales, medioambientales y económicos asociados a su explotación terminan siendo asumidos por el conjunto de la sociedad.
Legislar con eficacia seria un buen lema, el problema es saber a dónde va dirigida esa eficacia. El punto siguiente imprescindible es la ideología. Kissinger era un representante fiel de la eficacia y de la ideología.
EliminarDamos por sentado que la función esencial de esa eficacia es establecer límites a la acumulación. Estamos en el campo de una ideología que un “buen” estadista puede no compartir. La función reguladora del poder público, cuando ese poder público está en manos de la derecha, queda en agua se borrajas si esa regulación toca mínimamente el bolsillo de los conservadores. Más bien lo que sucede en estos casos es lo contrario.
Partimos de nuestra concepción del mundo y del sentido de lo que es justo, pero eso no cuenta, al menos no cuenta en la mayoría de los casos. Mira la UE y su actitud ante el genocidio de Israel.
El problema esencial de la política probablemente se centre en la justa distribución de los beneficios generados en el ámbito económico y ahí no hay concesiones que valgan mientras el votante medio no sepa de qué va la vaina cuando acude a las urnas, una circunstancia que debería contemplar tanto la idoneidad del candidato como su capacidad de gestión orientada al buen común.
Por cierto no es nada exagerada la imagen del post. Vengo oyendo a más de un analista internacional de renombre tachar a este hombre cómo crio de tres o cuatro años, un psicópata candidato al manicomio que acaso a partir de noviembre podríamos ver camino de la cárcel.